Camina, aunque te sangren los pies

No tengo los años que se requieren para poder hablar de experiencia, mucho menos la experiencia para asegurar que lo que escribo sea real.

Pero, estoy en la edad en la que esto es válido, por lo menos para mí.

He visto como la gente camina a lo largo de un sendero enredadizo, curvo, que tiene tantas vueltas por las que siempre terminan donde empezaron.

Yo, camino a través de una alameda, a veces fresca, otras fría, gélida, y en ocasiones tan caliente como un desierto. En ella llueve, relampaguea, tiembla, aparecen mis demonios, pero sin embargo sigo adelante, he caminado durante tanto tiempo en linea recta, sin mirar atrás, tropezándome y evitando las piedras iguales a las anteriores.

Tanto tiempo he caminado, hoy que me detuve a ver mis pies, comenzaron los primeros atisbos de sangre, mis tacones apretaban tanto mis tobillos que se veía como con el transcurrir del tiempo fueron creando agujeros donde descansar,  sacudí algunas de las ramitas que ahí se alojaban, y seguí adelante, ignorando las gotitas de sangre que resbalaban por mi pie y manchaban mis tacones y mis uñas.





Lo ignore, ignore todo, llovía fuertemente, aquellas gotas calaban mi piel y llegaba el frío hasta mis huesos, me cobije con mis brazos y seguí adelante encontra del fuerte viento y las gordas gotas de lluvia.

Cerca de ahí, había un sol radiante, hermoso, con un tibio calor que espantaba mi frío y curaba mis heridas, ese sol iba acompañado de una brisa que susurraba un nombre, su nombre, el nombre del amor que cambio mi vida, del hombre que inundo mi alameda de un aroma suave, tierno, perfecto, como el olor del arco iris, ese dulce aroma que refresca las mañanas, que ilumina las tardes y arrulla las noches.



Hoy, él sigue a mi lado y lo amo como a nadie, por él soy feliz, por él puedo decirles que caminen, sigan caminando, haganlo en línea recta no den tantas vueltas, decidan bien no hagan lo que los cuerdos, seguir a la manada girando, ignorando por donde van, pisando sus huellas hacia atrás; caminen hacia adelante, siempre hacia adelante, CAMINA AUNQUE TE SANGREN LOS PIES.

4 comentarios :

  1. Es una historia un poco triste,
    pero con algo de verdad.

    Hay que mirar hacia adelante,
    mirar atrás es una perdida,
    ya que no se puede recuperar lo caminado.

    Un Lameton en esas heridas

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  2. Personas como tu hacen que me de cuenta que si se puede... gracias por tus palabras :´)

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. no hay porque paulita nos seguimos leyendo

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